Descripción
En la última década, el reporting corporativo ha experimentado una metamorfosis sin precedentes. Hemos pasado de la elaboración de memorias de sostenibilidad aisladas, percibidas a menudo como herramientas de relaciones públicas, a la construcción de sistemas de rendición de cuentas que son fundamentales para la valoración financiera y la licencia social para operar. Sin embargo, este avance ha traído consigo un desafío crítico: la fragmentación. Las empresas se encuentran hoy en una “sopa de letras” de estándares (GRI, SASB, TCFD, ESRS, IFRS) que a menudo parecen exigir datos similares pero con matices distintos, generando lo que hoy conocemos como la “fatiga del reporte”.



