Qué esperar en los Reportes durante 2026

by | Reportes, Sostenibilidad

[Tiempo de lectura 4 minutos]

Con la llegada del 2026 se inicia un nuevo ciclo de Reporting Corporativo que incluye novedades relevantes y que augura un año de preparación para cambios aún más profundos que se conocerán a lo largo del año.

En CapacitaRSE, te ofrecemos este análisis -basado en Inteligencia Humana, no Artificial- para que puedas tener presente las principales novedades según el tipo de Estándar que requieras manejar.

GRI y su necesaria renovación

Este año se cumplirán ya cinco años, en 2021, desde la última gran actualización de los Estándares Universales GRI según la actual conformación. Si bien su uso efectivo data de 2023, sería esperable que este año comience la transición hacia una revisión de sus Estándares Generales (GRI 1, 2 y 3) para que estén efectivos a partir de 2028.

Una de las principales reformas que se esperarían es la de aceptar e incluir la Doble Materialidad de forma orgánica, ya que hasta el momento GRI la ha impulsado como una práctica aceptable pero no legitimada a través de sus Estándares.

Del mismo modo, este 2026 entran en vigencia plena los Estándares GRI 101 de Biodiversidad, para aquellas empresas que consideren a estos asuntos como relevantes; y el Estándar Sectorial GRI 14 de Minería, que será de obligación revisar para todas aquellas empresas mineras que elaboren un Reporte corporativo bajo los lineamientos de GRI.

Asimismo, mientras avanza lentamente la adopción de soluciones digitales para la elaboración de Reportes, se deberían comenzar a visualizar los primeros informes que hagan uso de la Taxonomía GRI lanzada en 2025 y ya disponible para su integración con sistemas reconocidos como XBRL.

Las NIIF S1 y S2 a la espera de su masa crítica

El año inicia con la puesta en marcha de estas Normas de Contabilidad para la Sostenibilidad en Sudamérica, con Chile preparado para su adopción tras la actualización de su Norma NCG 461 (ahora la 519) liderada por la Comisión del Mercado de Valores.

Al mismo tiempo, también serán muchas empresas mexicanas las que este año finalmente comiencen a divulgar sus impactos financieros de la Sostenibilidad y asociados al clima a través de las NIIF S1 y S2, junto con empresas de El Salvador que también se verán alcanzadas.

Hasta el momento, los mejores ejemplos de Reporte los hemos visto provenientes de Brasil, y también podemos mencionar algunos que se han adelantado en Costa Rica (que aplazó para 2027 la puesta en marcha obligatoria pero la dejó voluntaria hasta entonces).

El gran reto que afrontan estas Normas en nuestro continente tiene tres aristas a considerar:

1) Los organismos reguladores no avanzaron con la suficiente o esperada rapidez en su implementación. Lo hicieron en aquellos mercados más establecidos, pero en otros prácticamente no han dado señales. Y donde lograron avanzar, también lograron dilatar su implementación.

2) En Estados Unidos, la SEC ya avisó que las Normas NIIF no se aplicarán (como hasta ahora), ya que las empresas allí cuentan con el US GAAP que se considera más robusto, además que no obliga a divulgar aspectos climáticos.

3) Y aquí quizás el mayor escollo, a nuestro juicio: las empresas latinoamericanas están queriendo “tropicalizar” el uso de las NIIF forzándolas a converger con GRI -principalmente- en sus Reportes. Esto tenía sentido cuando el Marco de Reporte Integrado estaba vigente y nos otorgaba simplemente la Estructura. Pero pensar que las NIIF S1 y S2 pueden ser asimilables al Marco (aunque lo haya absorbido) y plenamente interoperable con un Estándar general como GRI…

Por ello, el gran reto para estas Normas es lograr incentivar el Reporte “puro”, que de igual modo permite la interoperabilidad siempre que se cuente con un sistema de gestión de datos detrás (que es lo que falta en muchas empresas que siguen manejandose con un Excel). De este modo, entregar y generar diversos Reportes contribuirá a satisfacer las necesidades de las partes interesadas de forma real.

Los Estándares ESRS y la dañada CSRD

El 2025 culminó con muchos consultores quejándose por la reducción sustancial de los requisitos y alcance de la Directriz Europea de Divulgación de Sostenibilidad, y muchos managers respirando aliviados por saber que -finalmente- enfrentarán una menor carga de trabajo en el futuro.

Cuando se toman decisiones, no se puede contentar a todos. Y esto es lo que ha sucedido a partir de los últimos cambios que llevaron a la simplificación de la CSRD, la CSDDD y por ende, los Estándares ESRS (algo que señalamos desde fines de 2024, con nuestras Perspectivas de Sostenibilidad para 2025).

A partir de estos cambios, el 90% de las empresas que originalmente iban a ser alcanzadas (principalmente de las cadenas de suministro globales) quedarán exceptuadas. Aunque es de esperar, que en la práctica las empresas que las contratan como proveedores les exijan ciertos datos concretos.

Al mismo tiempo, la cantidad de Datapoints o indicadores que se solicitaban en la redacción original de los ESRS se ha reducido en más de un 30% para agilizar la confección de los Reportes.

En definitiva, se ha intentado desburocratizar algo que no debió haberse complejizado de tal forma. Por ello, los grandes perdedores, son los consultores (principalmente, grandes firmas operando en Europa) y los grandes beneficiados son las PyMEs -en nuestro caso, latinoamericanas- que dejarán de estar alcanzadas o que apenas deberán entregar cierta información específica a quien efectivamente tendrá la obligación de presentar este Reporte.

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