Hace una semana, durante un chat con los participantes del Curso Intensivo de RSE que comenzó a mediados de junio en nuestro Campus Virtual, surgió el tema que motiva este post.
Estábamos transitando el Módulo sobre Ética Empresarial y alguien mencionó el tema de los valores y cómo era que los podÃamos vivir en la realidad de la empresa.
Desde la experiencia podemos decir que cuando una organización está sustentada por valores, estos se respiran. Los notamos en las pequeñas cosas, en cada decisión y en cada acción que cualquier integrante realiza.
Es fácil darnos cuenta porque, aunque observemos los procesos de toma de decisión de modo aislado, cuando hay gestión por valores, esas decisiones que parecen aisladas evidencian ser parte de un Todo, unidas por un hilo conductor que no es otro que el sistema de valores.
Pero asà como existe una parte “fácil” también está la otra, y es justamente la de generar este sitema de valores para poder vivirlos entre todos.
Jorge Etkin señala que “un valor es una concepción, explÃcita o implÃcita, propia de un individuo o caracterÃstica de un grupo social, acerca de lo deseable y que influye en la selección de los modos, medios y fines de las acciones disponibles”.
Entre las diversas áreas y grupos de personas que conforman la diversidad de una empresa, el gran trabajo a realizar es el de proponer los valores que guiarán a la empresa y oficiar de mediadores para compatibilizarlos con los valores que cada integrante trae consigo.
Siempre existirá “margen de maniobra” pero como dice Etkin sin “afectar los objetivos, las polÃticas, las estrategias o las reglas de juego”.
Y para que todos puedan vivir plenamente los valores, la clave es que éstos no estén sólo orientados a lo financiero, sino a la dignidad humana, a todos esos aspectos que se mueven por fuera de la Zona de Confort de la RSE y que son los que generan la pertenencia y el alineamiento del público interno.

Buen enfoque. Lo difÃcil -y que no mencionas- es que muchas veces la discusión sobre valores deberÃa partir desde las mismas definiciones. Hay quienes asumen que “no mentir” debe ser un valor absoluto; otros perciben que “ocultar” algunos detalles no es precisamente “mentir”, dado que no realizan una acción negativa. Otros dirán que “mentiras blancas” no es mentir, porque no afecta el desempeño real de la empresa. Acordar una definición clara de “mentir”, y asà para cada uno de los valores, puede ser un buen primer paso.
Saludos!!
Gonzalo, muchas gracias por comentar el post.
Ciertamente suelen darse ese tipo de problemas, porque no todos pensamos del mismo modo y cada quien tiene su concepción de las diferentes cosas y conceptos.
En el caso de las empresas, es importante que, como actor institucional, marquen claramente el contenido de sus valores, los definan, y utilicen responsablemente ese margen de maniobra para la adaptación de sus colaboradores.
Pero en estos procesos, de todos modos, se da algo que tampoco mencioné en el post pero sà discutimos en el aula: el diálogo. A través de él, podemos achicar los márgenes de discrepancia
Un saludo,
En el caso de una Istituciòn Escolar, los valores quedan explicitados en el PEI (Proyecto Educativo Institucional), pero solo queda en el cunplimiento de una formalidad, si no está acompañado (como bién se dijo)por el diálogo, las acciones y decisiones que construyan una trama grupal coherente con el proyecto. Saludos Cordiales.
Los valores, en las personas y en las organizaciones, son fundamentales. Por lo general, en condiciones favorables, los valores pudieran parecer imperceptibles. De manera similar que la ética, los valores se convierten en la carta de navegación cuando las condiciones son adversas; son los que nos permiten discernir y finalmente tomar decisiones.
Coincido en que los valores pasan por las cosas más sencillas: llegar a tiempo, cumplir acuerdos, agregar valor vs. cumplir con lo justo, cordialidad en las relaciones internas y externas, y muchos otros ejemplos. Los valores son la cultura deseable y sobre los que la organización pretende alcanzar su misión.
Gracias por la reflexión Fernando! Un abrazo.
Los valores organizacionales son vividos conjuntamente por individuo-empresa. Si éstos han sido concientemente asumidos y transmitidos coherentemente en cada acción que sea ejecutada, tanto por el individuo en su quehacer, como por el equipo humano llamado organización, se logra la sinergia necesaria para crecer juntos internamente y hacia la sociedad, además de generar buena reputación para todos. Los valores, más que un estamento escrito, son arte y vida, en la coherencia de las acciones humanas en la propoensión al bien común.