Los negocios inclusivos son mas que buenas ideas plasmadas en papel. Son un marco de negocios que diferentes empresas alrededor del mundo están adoptando para contribuir a un mundo mejor. Chileangourmet es uno de esos casos que demuestran que otras formas de hacer empresa son posibles.
Chileangourmet se dedica desde 2005 a comercializar productos nativos de la zona de la Araucanía Chilena. Entre sus productos se encuentran mieles (de bosque nativo, ulmo, borraja, frutillas silvestres entre otras) y el merken (mezcla de ají cacho de cabra ahumado, especias y ajo); este último producto auténtico de la cultura mapuche.
Esta empresa, resultado del emprendimiento de una pareja que le apostó a la proyección de lo nativo, ha logrado entrar exitosamente en los mercados internacionales. Hoy por hoy distribuye sus productos en Estados Unidos, Canadá, Singapur, Australia y Brasil.
Hasta aquí no hay mayores novedades, la incursión de mercados internacionales con un producto novedoso ed alto valor agregado. Sin embargo, lo que diferencia y hace especial a Chileangourmet es su proceso productivo , que se inspira en el principio del mutuo beneficio.
En la larga cadena que permite que los productos lleguen a los mercados internacionales hay muchas personas, comunidades y organizaciones involucradas. Uno de los eslabones distintivos son las 280 familias de pequeños agricultores rurales de comunidades Mapuches, con los que Chileangourmet trabaja en un modelo de comercio justo, procurando su desarrollo local sustentable. Estas familias que se encargan de cultivar, son para la empresa sus proveedores y sus socios de negocio.
En los modelos de negocios inclusivos siempre hace falta un trabajo colaborativo con otras organizaciones. En el proceso de Chileangourmet participan tambien universidades, centro de investigación y organizaciones de soporte como ProChile, Mujeres Empresarias y Endeavor. Así ilustra Chileangourmet a todos sus actores. (Hacer click sobre la imagen para ver en un tamaño mayor).
Este caso, como muchos otros nos muestra que hacer negocios inclusivos es posible. Estamos dispuestos al trabajo que implica? 
En la Era del Conocimiento los pequeños granos de arena son los que terminan construyendo los grandes edificios.
El Paradigma de la Comunicación ya ha mutado (y lo sigue haciendo). La tendencia ya está del lado de la comunicación digital, los blogs y las Redes Sociales.
Empresa que no entienda este cambio debería reflexionar seriamente sobre su futuro como tal.
La principal ventaja de este tipo de comunicación, es que los intermediarios (los medios de comunicación) ya no son imprescindibles para llegar a grandes audiencias. Ahora son un vehículo más, por eso también la crisis de la prensa en todo el mundo.
Uno de los principales valores corporativos de la Comunicación 2.0 es que promueve la transparencia. Nadie se va a meter en el baño de la empresa para ver cómo se asean los empleados (como érronamente muchos creen que de esto se trata lo 2.0), pero sí se podrá mostrar cómo es el ambiente de trabajo, el espíritu de trabajo en equipo y hasta algunas ideas que se trabajan en conjunto.
El cliente, el consumidor, el proveedor gusta de conocer estos detalles porque le permite conocer mejor a la empresa que está detrás de un producto o servicio, y eso le agrega valor.
Y más valor aún le agrega que su CEO, Vicepresidente o Gerente General cuenten con un blog como canal de comunicación hacia todos esos públicos: es la forma más fácil y efectiva (y económica) de iniciar el diálogo con los stakeholders.
Pensar en la RSE para alinearla a la estrategia del negocio ciertamente es pensar en el largo plazo. Pero los gestores de la Responsabilidad Social tienen el desafío, además, de pensar en lo inmediato.
Salvo contados casos, de empresas donde se crean espacios de innovación, los resultados se esperan para mañana, entonces una de las principales tareas a las que se terminan avocando los gerentes es a pensar en ese “futuro inmediato”, perdiendo de vista la posibilidad de situarse un poco más allá.
La clave para tratar de lograr cierto equilibrio reside en poner en marcha acciones que permitan ser trabajadas en el largo plazo, pero que puedan ir produciendo resultados en el corto plazo y mediano plazo.
De lo contrario, caeremos con gran facilidad en las acciones comunitarias más leales -que siempre suman, claro- pero que no impactan en la estrategia de la organización.
Ayer Antonio Vives, creador de las Conferencias Interamericanas de RSE nos deleitó con otras de sus reflexiones: ¿Alguien quiere ponerle un nombre nuevo a la RSE?
Allí el profesor de la Stanford University traza una hoja de ruta de la evolución del concepto de Responsabilidad Social desde Milton Friedman hasta hoy.
Quizás allí omitió el de Territorios Socialmente Responsables (TSR), pero realmente no se olvidó de ninguno.
Por nuestra parte, como Centro Educativo, podemos decir que apostamos a llamarnos justamente CapacitaRSE porque creemos que la RSE será el eje o la base sobre la que se moverán otras concepciones que la complementen (de hecho así sucede hoy con varias de ellas).
Vives señala con gran atino que proyectos como CapacitaRSE o iNNOVARSE (ambos que menciona) que incluyen el acrónimo “RSE” en sus nombres son algo así como una “garantía de futuro”… y no se equivoca.
La RSE 2.0 (la que entendemos aquí) es un gran motor para ello, para que no tengamos que pensar anticipadamente en buscarle otro nombre a algo que ya tiene peso propio.
Gracias Antonio!
Desde ayer tenemos nuevo sitio web institucional. Entre las novedades: tendremos un Ciclo de Seminarios Presenciales, Webinars de RSE y ofreceremos servicios de Consultoría a través de un innovador sistema.
También tendremos docentes invitados y pondremos en marcha una Biblioteca Virtual de RSE.
Los invitamos a (re)conocernos…
Cada día surgen nuevas propuestas para ser responsables en cada aspecto de la vida y del quehacer de la organización. Hoy conocí esta propuesta de tarjeta de negocios.
¿Será la cultura de nuestras organizaciones tan flexible para incorporar iniciativas como éstas y cambiar los estándares de protocolo?
Para conocer el detalle de estas tarjetas sustentables, sólo pincha sobre la imagen para que se agrande.
Los negocios inclusivos son una herramienta concreta parra mejorar las condiciones de vida de las comunidades de bajos ingresos. Cuando éstas comunidades son reconocidas en su condición de consumidores, pueden crearse nuevos productos que les pemiten el acceso a servicios básicos de mejor calidad o a un menor precio.
Un ejemplo muy reciente del potencial que reside en este enfoque de hacer negocios, fue publicado hace pocas semanas en el boletín de noticias del Massachusetts Institute of Technology (MIT). Se trata de la Bici-lavadora, una lavadora que funciona a pedal, y que fue desarrollada por estudiantes y personal del MIT. La bici-lavadora, que fue construida principalmente con partes de bicicleta y barriles vacios y que tardó casi cuatro años en ser desarollada, se elaboró con el propósito de ofrecer una alternativa a la necesidad de lavar la ropa a las comunidades que viven en lugares donde el fluido de electricidad no es confiable o no está disponible, y el agua debe ser cargada en galones.
El prototipo fue probado en Ventanilla, un barrio marginal ubicado a las afueras de Lima en Peru. En este barrio existe un orfanato que cuenta con 670 niños residentes, donde la tarea de lavar la ropa era algo de nunca acabar.
Como estos ejemplos, hay otros que demuestran como la inventiva de los estudiantes y de la academia, puede ponerse al servicio de las comunidades más necesitadas.
Una de las preguntas que más nos hacen los alumnos de nuestros cursos es “¿cómo comienzo a implementar la RSE?”. En general, durante la cursada a cada concepto o estructura teórica le contraponemos su aplicación en la práctica porque como dice el viejo Sabio: “todo conocimiento que no puede ser llevado a la práctica, no sirve”.
Pero hay un componente vital, que no depende exclusivamente del docente -pero puede fomentarlo-, sino de quien desea implementar ese conocimiento. Hablamos de la Creatividad.
La gestión responsable requiere, irremediablemente, de ser creativos. Esto es, no atar nuestra estructura de pensamiento a lo que ya conocemos, sino dar rienda suelta a las ideas que pueden ayudarnos a encarar una gestión socialmente responsable desde otro lugar.
Pero la cuestión se puede complicar si esa rienda suelta se transforma en un ideario desmedido y poco realista con el día a día de la empresa y su coyuntura.
Por poner un ejemplo que conocimos durante 2008:
Una Pequeña Empresa que se dedica a brindar servicios destinados a mejorar la calidad de vida alquila una casa de unos 100 metros cuadrados para desarrollar allí sus actividades.
- Al instalarse, comienza por lo básico: un uso racional de la energía. Lámparas de bajo consumo para toda la casa. Incluso si hay lugares por los que se transita habitualmente y es oscuro se pueden instalar sensores de luz. Esto como lo básico. Aunque también se podría pensar en una incorporación gradual de paneles solares si las condiciones edilicias y de orientación lo permiten. Hay paneles solares desde U$S 100 que ofrecen 12V.
Ligado a esto se encuentra el tema de la refrigeración. En verano, se puede usar un sistema de mosquiteros para refrigerar el lugar durante la noche y aprovechar ese fresco durante buena parte del día. Eso nos permitirá no tener que poner tan fuerte el aire acondicionado para enfriar el lugar, usar menos energía y ahorra en nuestro consumo.- Como hay movimiento de personas, se decide poner una máquina de café para que los visitantes puedan servirse durante la espera. Además, está el personal (tres personas) que consumen alimentos y utilizan papelería. El tratamiento de la basura será otro de los puntos donde poner el foco. Con un cesto para los residuos no bastará. Habrá que tener uno para los alimentos y todo lo mojado; otro para los papeles y cartones; y otro para los plásticos. Incluso, mucho de ello, luego puede ser donado a diversas entidades comunitarias.
- Luego tendremos que atender al tema del uso del agua. Revisar por un plomero todas las salidas para asegurarnos que no haya pérdidas. Y si contamos con espacio, por un poco más de U$S 100 se puede colocar un tanque para recepcionar el agua de lluvia y utilizarla luego para diversos fines.
Claro que casi todas estas medidas conllevan una inversión. Pero, ¿si sacamos la cuenta de lo que nos ahorraremos con ella? La relación costo-beneficio no sólo va arrojar saldo a nuestro favor sino al de toda la Comunidad. Y esto sólo teniendo en cuenta el plano operativo del día a día.
Lógicamente que esto implica también una mirada de largo plazo. El mundo vive una crisis de sus recursos que se agrava con el correr del tiempo. Tu empresa debe pensar que con pequeñas acciones de racionalización y buen uso, estará invirtiendo en sostenibilidad, de su negocio y del mundo en el que habita.
Porque contar con una estrategia transversal de RSE nos permite tener autonomía, y eso nos ayuda a ser creativos.
La Innovación es una actitud ligada a la creatividad. Y en tiempos de Crisis, lo que se necesita es profesionales y gestores con gran capacidad creativa.
Como reza la publicidad: “Innovar no es necesariamente hacer las cosas más chicas”.
Cuando una empresa apuesta por la Innovación apuesta básicamente por dos cosas: el Futuro y el Liderazgo.
O sea que, en síntesis, apuesta por el largo plazo, y sin esta condición no hay estrategia de responsabilidad social posible para ninguna organización.
La ética en la empresa, por ejemplo, no es algo que podamos pensar en un par de horas y pretender que luego se convierta en una ética aplicada a toda nuestra escala de relaciones con nuestros distintos grupos.
Saber escuchar a los demás, medir el pulso interno, conocer la tecnología disponible (y aprender a utilizarla) son algunas de las acciones que se pueden encarar para Innovar en la Empresa.
Porque la innovación está en las venas de cualquier organización. Sólo hay que saber canalizar ese fluido para darle la oxigenación que se merece.
Ya estamos en 2009 y todavía nos seguimos topando con gente que pregunta por el concepto de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) y que pasa horas buceando en la infinita cantidad que existen.
Los otros días le decía a una persona: “hay tantos conceptos de RSE como empresas hay en el mercado”.
Y así como hay tantos conceptos, hay gran cantidad de guías para medir la gestión responsable y existen también una gran cantidad de términos conexos con los que nos cansaríamos de actualizar el glosario de la materia.
Ante este panorama, la Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas (AECA) trabajó muy duro para conformar la llamada “Taxonomía XBRL sobre RSC”.
La taxonomía, para quienes escuchan este término por primera vez, es la ciencia de la clasificación, la que nos da algunas pautas para poner orden a disciplinas tan variadas y amplias como lo es la Responsabilidad Social.
En las capacitaciones que ofrecemos desde CapacitaRSE, por ejemplo, no hacemos hincapié en la conceptualización sino que elegimos tomar aquellos conceptos que sabemos que servirán en el día a día para enseñar a verlos desde el terreno. De todos modos, el Campus Virtual permite la utilización de herramientas como Wikis o Glosarios (este último más utilizado), pero que al tratarse de cursos y seminarios intensivos sólo son útiles por su practicidad para que los alumnos tengan a mano lo que necesitan cuando lo necesitan.
Volviendo a la taxonomía, comparto aquí lo que dijo Francisco Flores, investigador de AECA, que ha estado a cargo de este proyecto que podemos disfrutar desde estos dos videos:
Presentación de la Taxonomía sobre RSC
Desarrollo de la Taxonomía sobre RSC